ME LLAMO VIENTO

Relato de Jordi Raich

Alguien definió el hervidero de Jartum como la sala de espera más grande del mundo.
Hawa esperaba el 4 de marzo.
Hawa, “Me llamo viento”, diría ella. Su toob, holgado vestido local, presagiaba una mujer menuda, de una fragilidad desmentida por una mirada sin lugar a dudas …

Más de cinco millones de habitantes observan el terror del conflicto bajo una calma aparente. Jartum, una ciudad de África de la que algunas personas, pocas, han conseguido escapar y donde otras, temerosas, deambulan a la espera de una tensa calma, con una palpable tristeza que, aquí, es difícil imaginar.

Francisco Magallón  – Sudán, 2004.