NO TENGO MOTIVOS PARA SONREÍR

Relato de Trinidad Jiménez

No tengo motivos para sonreír. Hace algo más de 15 años, cuando aún era una niña, mi abuela materna decidió que era el momento de convertirme en una mujer pura, que ya podría rezar, que me prepararía para el matrimonio y la fidelidad …

Ablación: eliminar una parte impura, garantizar la fidelidad, evitar la impotencia del marido… causas y excusas de la tradición que esconden una carnicería que mantiene presas a las mujeres.

Francisco Magallón – Mauritania, 2008